276 Camas

Las camas son el elemento principal del mobiliario de la zona noche, ya que además de su función primaria relacionada con el descanso, el diseño de la cama es objeto de una continua experimentación estilística y formal. Para amueblar el dormitorio hay soluciones versátiles que caracterizan el espacio a través de materiales, colores, tejidos y tapizados en combinaciones bien estudiadas.
Por tanto, la cama está diseñada para aunar eficazmente funcionalidad y estética, ya sea en la habitación de matrimonio o en la de los niños, tanto en una habitación con despacho como en el rincón de un pequeño estudio.
Para necesidades tan numerosas y variadas, a menudo combinadas entre sí, en el mercado se encuentran muchísimos tipos de cama: desde las clásicas camas de matrimonio y las camas individuales hasta todos los tamaños y formas intermedios, como la cama con almacenaje que aprovecha el espacio debajo del somier, o la cama con dosel, cuya estética romántica heredada del pasado responde hoy en día a nuevas necesidades; o las literas, ideales para espacios pequeños o con techos muy altos, y las soluciones ahorra espacio como los sofás cama y las camas plegables o las camas nido.

Funcionalidad, diseño y estilos: qué cuenta a la hora de elegir una cama

A la hora de elegir una cama, ante todo es indispensable valorar bien el espacio a disposición para evitar elegir un modelo demasiado grande.
Además, al tratarse de un mueble en estrecho contacto con el cuerpo durante muchas horas seguidas, es muy importante que esté fabricado con materiales resistentes, fáciles de lavar, naturales, analérgicos y duraderos.
Luego los acabados, colores y componentes podrán combinarse en varios modelos y estilos, para todas las necesidades funcionales y estéticas posibles.
El elemento básico de todas las camas - la estructura - es lo que más influye en la forma y estética de este mueble. La estructura de una cama puede ser de madera, laminada o maciza, lacada o natural, o bien de metal. Y el diseño de la estructura puede tender a un gusto clásico, más trabajada y con tapizados más voluminosos, o a un estilo contemporáneo y minimalista, más adecuado para optimizar los espacios.
La estructura más esbelta y ligera de las camas modernas, fabricadas con materiales y tecnologías innovadores, permite reducir al mínimo el volumen y colocarlas en cualquier sitio.
La cama, pues, es el espejo del espacio que la rodea, según diferentes estilos: clásico o contemporáneo, escandinavo o étnico, minimalista o rico de ornamentos y tapizados, yendo mucho más allá de la simple finalidad de dormir y descansar.

Cómo situar la cama dentro de la habitación

La zona de noche, un espacio dedicado por lo general a los momentos de relax, tiene en la cama el elemento de mobiliario principal, permitiendo un descanso perfecto y la posibilidad de tumbarse en cualquier momento del día para dormir o incluso solo para relajarse mirando la tele o leyendo un libro, hasta convertirse en una mullida oficina para trabajar con el ordenador o la tableta.
La primera variable que hay che definir es si está destinada a acoger a una sola persona o a dos, y por tanto si ha de ser individual o doble y así sucesivamente, con varios tamaños intermedios, que tienen que compararse con las medidas de la habitación, así como con los volúmenes de las aperturas de puertas, ventanas y pasos en general: al menos 50 cm alrededor de la cama, que llegan a 70 cm en caso de apertura cercana de un armario.
En cambio, si el espacio es mínimo, se podrá arrimar la cama a un rincón, demediando así los pasillos laterales, o colocarla encima de un altillo para ganar así espacio debajo para otras funciones. La altura del techo de un dormitorio, de hecho, posibilita tanto el empleo de un dosel, casi una ‘habitación en la habitación’, como de un altillo, elevando el plano de la cama e integrando debajo, por ejemplo, un armario o un rincón estudio.

Descubramos cómo está hecha una cama: componentes y materiales principales

En la tradición occidental, la cama es un mueble complejo que consta de varios elementos.
La parte esencial es la base, que acogerá el colchón: puede ser simplemente una superficie apoyada encima de unos soportes verticales, llamados patas, o un paralelepípedo cerrado, con o sin almacenaje, con la superficie de descanso que a veces puede asumir varias posiciones, con movimiento tanto mecánico como eléctrico.
Luego está el somier, cuya función principal es la de sostener el cuerpo y el colchón; puede estar hecho de acero, con mallas más o menos anchas y rígidas, o de láminas de madera, dependiendo de la flexibilidad deseada.
La base y el somier juntos constituyen la estructura de la cama en sí, mientras que eventuales superficies blandas y tapizados caracterizan su revestimiento, desenfundable o no en función de la necesidad de una mayor facilidad de limpieza. La combinación sencilla de base y patas, sin cabecero, también se propone como objeto único con el nombre de somier.
Pasando luego a las estructuras de cama de metal, desde luego el hierro forjado, y a partir del siglo XIX el latón, han sido algunos de los materiales más empleados a lo largo del tiempo, antes de que aparecieran otros más innovadores y baratos, que dieron lugar a las camas de acero, camas de aluminio, de aleaciones ligeras o con fibras de carbono, hasta las hechas parcialmente de vidrio.
Decisivo para el confort es el colchón, que interpone una capa blanda entre la estructura de la base y el cuerpo. Dependiendo de las diferentes necesidades, puede fabricarse con muchísimos materiales y capas y, por tanto, puede tener diferentes alturas.
Si nos fijamos en la tradición oriental, la cama se simplifica muchísimo, reduciéndose a un único componente, el ‘futón’, que en la cultura japonesa significa literalmente ‘colchón enrollado’. De hecho, el futón es una cama-colchón portátil de algodón, que puede usarse, en su caso, extendido en el suelo o encima de una estera con función aislante llamada tatami, tradicionalmente de paja de arroz revestida de junco.

Los accesorios y componentes que le añaden versatilidad a la cama

Para completar los componentes esenciales de la cama, algunos accesorios y elementos adicionales han ido caracterizando con el paso del tiempo sus estilos y funciones, convirtiéndose en algunos casos en partes indispensables de las camas de diseño contemporáneas.
Por ejemplo, el revestimiento de la estructura ha dado lugar a la tipología, cada vez más corriente, de la cama tapizada, que proponen a menudo las mismas marcas especializadas en mueble tapizado. Tanto si se trata de una cama de tela o de piel, prevé la presencia de una estructura de madera o metal con un relleno posiblemente ignífugo de espuma de poliéster, de poliuretano o espuma de látex. El revestimiento puede ser fijo, acolchado o capitoné, o bien desenfundable y por tanto lavable periódicamente y fácil de sustituir.
La cama acolchada se completa a menudo por el indefectible cabecero, al que el tapizado le confiere máxima expresión y utilidad, igual que el respaldo de un sofá, y como en el caso de este último, encontramos camas con cabecero alto o con cabecero capitoné, así como con cabeceros regulables, que además de tener una función de almohada o reposacabezas, se adaptan completamente para acoger a quien descanse o se apoye en éste para leer o ver la tele.
Además, el cabecero, como elemento fuertemente versátil, puede incluir baldas o portaobjetos para contener libros o lámparas, pero también una iluminación integrada, así como esconder un espacio guardarropa en la cama con cabecero con almacenaje para guardar almohadas y mantas, que puede llegar a convertirse en un auténtico armario.
No siempre presente, con función más estética que práctica, es el piecero, especular al cabecero, pero a los pies de la cama. Por voluminoso, encuentra su lugar en un dormitorio amplio.
Para completar el volumen de una cama, contenedores y cajones integrados llenan los espacios sobrantes, aprovechando a menudo la parte entre el somier y el suelo.
La cama con almacenaje, aunque tiene un origen antiguo, en las últimas décadas ha venido desarrollando nuevas tecnologías de apertura para facilitar su empleo. De hecho, el mecanismo de levantamiento del somier, inclinado o paralelo al suelo, permite guardar debajo de la cama y sacar fácilmente cualquier cosa, lo que, frente a un volumen ligeramente mayor, resulta muy útil en caso de falta o como complemento de un armario insuficiente.
En cambio, para mantener en orden y al alcance de la mano los objetos de uso diario, pueden ponerse al lado de la cama unas mesitas de noche con puertas o cajones o unas simples mesillas. Incluso una o más repisas, con o sin iluminación integrada de LED, también pueden desempeñar la misma función, sobre todo si el espacio libre se limita únicamente a la pared.

Individual, de matrimonio, francesa, queen y king size: descubramos todos los tamaños de la cama

Cada país, pueblo y tradición han desarrollado su propia nomenclatura para definir los tamaños de las camas y sus respectivos estándares.
Por lo general, en Europa la subdivisión más común es entre cama individual (con una gama de anchuras de 75-120 cm) y cama doble, con anchos posibles de 160, 180 y 200 cm, de los que el más corriente es el de 180 cm.
Por ejemplo, en Italia los tamaños de la cama, también llamados ‘plazas’, se clasifican en 5 categorías, en orden creciente: el modelo individual o de una plaza, la cama de una plaza y media, y luego, con 20 cm más, se pasa a la cama francesa, hasta la de matrimonio o cama de dos plazas o cama doble, y la hoy en día rara cama de tres plazas, que en italiano se llama cama “osimana”, que respondía a la necesidad de acoger a toda una familia con niños.
En cambio, si se duerme en Portugal, en los países anglosajones o en Norteamérica, aflora una nueva clasificación en las camas individuales (single o twin), luego Queen Size (160 cm × 190 cm) y King Size (180 cm × 190 cm), hasta las más recientes y cómodas California King (183 × 212 cm) o Super King Size (180 × 200 cm). Además, clasificaciones parecidas fueron adoptadas en los países del área india o indonesia, así como en China, mientras que la clasificación japonesa sigue estándares específicos del país.
En general, la cama individual, por su tamaño, está destinada a una sola persona, es la más fácil de integrar en el mobiliario de una habitación, en un rincón de descanso del salón o de un despacho, igual que una dormeuse, y también puede dejar espacio debajo, con unos pocos cm más, a una cómoda cama suplementaria para invitados.
En cambio, la cama de matrimonio ya no está destinada únicamente a las parejas, sino que, por su comodidad, cada vez más la eligen también los solteros, ya que garantiza un mejor estado psicofísico al despertar. Por su volumen requiere un espacio dedicado, si es posible alejado de la zona de día, o situada encima de un altillo, convirtiéndose en su momento en área de relax, pero también en área de trabajo, con un ordenador o una tableta.

Las mil caras de la cama: soluciones transformistas y combinaciones más o menos conocidas

En ayuda de la casa contemporánea, de dimensiones cada vez más reducidas pero con infinitas nuevas funciones, el mercado pone a disposición otras tantas nuevas soluciones: desde las camas suplementarias invisibles hasta los sofás cama pasando por un montón de camas transformables, capaces de combinar en un único mueble la comodidad para descansar por la noche y el mullido relax de un puf o un sofá, necesarios en cambio de día.
El sofá cama, el mueble transformable por antonomasia, puede convertirse con pocos y rápidos gestos tanto en una cama individual, aún más compacta si se trata de un sillón cama, como en una más capaz cama de matrimonio, adaptándose a casas y habitaciones de dimensiones reducidas, como los estudios.
El sofá cama se completa muy a menudo con cajones y respaldos equipados para guardar los complementos de la cama una vez cerrada, de manera que se pueda ordenar todo en un momento.
Luego están las camas nido o plegables, que esconden respectivamente debajo o en la pared una cama adicional, ocultándola cuando no se usa.
En un ambiente con una superficie muy pequeña, se puede intentar incluir dos camas en el espacio de una superponiéndolas en paralelo en las clásicas literas, o también, si se giran 90°, en las camas en L, o finalmente, poniendo solo la cama encima de una estructura, para dejar espacio debajo para un escritorio, un armario o un mueble de almacenaje, un sofá o un sillón, como pasa con las camas en altillo.
La litera surgió para hacer posible el descanso en espacios mínimos, por ejemplo, en los buques mercantes, donde por trabajo se podía vivir durante meses sin ver la tierra firme, o en los trenes, para el transporte de pasajeros en tercera clase, ya que los desplazamientos podían requerir varias noches de viaje. Hoy en día la duración de tiempos de los viajes se ha reducido drásticamente y los cruceros, como viajes de placer, ponen a disposición espacios y lujos que antes estaban destinados a unos pocos.
En cambio, las literas no ‘viajantes’ se usaron en un principio para aumentar la capacidad en lugares atestados como las residencias, hasta su uso más corriente en espacios domésticos y para la hospitalidad: desde las casas, sobre todo para las habitaciones de los niños, hasta los albergues, bungalows, caravanas, autocaravanas y en cualquier lugar donde el descanso sea una componente que hay que optimizar. Además, muy pronto se dotaron de escaleras de mano para acceder a la cama de arriba, y de las barandillas de seguridad, necesarias sobre todo para la seguridad de los más pequeños.
La cama con dosel, capaz de evocar castillos y atmósferas hechizadas y que ha vuelto a ponerse de moda con el diseño moderno, tiene sus raíces en la antigua Roma, cuando envolvía y protegía al aire libre el triclinio. Por otro lado, en la Edad Media los pueblos nórdicos empezaron a usarla cerrada con pesados cortinajes para protegerse del frío. En los períodos históricos siguientes, la cama con dosel fue entrando de forma continuada en el mobiliario doméstico hasta el siglo pasado, permitiendo tanto una mayor privacidad como la protección contra los insectos. Hoy en día, siendo ya un elemento decorativo corriente, el dosel es ideal para crear una alcoba y proteger la dimensión privada de sus usuarios.
Sin embargo, en la actualidad la cama temporal y portátil por excelencia no deja de ser la cama hinchable, una solución práctica y útil tanto en casa como en los viajes, como cama adicional y solución fácil para invitados. Formada solo por el colchón, con un espesor adecuado, también es apropiada para el relax al aire libre o en el camping. Se hincha fácilmente con una bomba eléctrica y se encuentra en varios tamaños, modulares y componibles según las necesidades del caso. ... Más ... less
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