255 Cabezas de ducha

Técnicamente el rociador de ducha es la parte terminal de una columna de ducha, es decir, el elemento del que mana el agua. En el caso de las columnas de ducha tradicionales con barra regulable, el rociador suele ser de tamaño reducido, mientras que en los casos de columnas de ducha empotradas o en los paneles de ducha el rociador puede ser de mayor tamaño.
Los cabezas de ducha son complementos que combinan funcionalidad y estética. Para elegir el rociador de ducha más adecuado para cada modelo de cabina de ducha, hay que empezar por una cuidadosa valoración del modelo, el espacio y el estilo decorativo del cuarto de baño. Según el tipo de instalación, existen rociadores de ducha de pared o de techo, montados y conectados mediante un brazo o empotrados. Esta última solución es decididamente más elegante y minimalista.

El diseño de los cabezas de ducha: tipologías, formas y materiales

En comparación con un grifo normal, el rociador de ducha tiene la función principal de repartir más ampliamente y de forma uniforme el chorro de agua sobre el cuerpo de la persona. Para una experiencia de ducha más relajante y personalizable, es posible variar el tipo de chorro según los gustos o necesidades momentáneas de cada cual: por ejemplo, el chorro puede ser de lluvia, es decir, delicado y repartido, o en cascada, más enérgico y puntual, o también puede suavizarse añadiéndole partículas de aire para conseguir un chorro nebulizado.
Los mejores modelos cuentan con sistemas antical, con boquillas de silicona que facilitan la eliminación de posibles restos de cal. También hay boquillas que pueden desmontarse y limpiarse fácilmente. Además, muchos modelos están equipados con limitador de caudal, que permite evitar derroches y reducen el consumo de agua.
También hay varias formas de rociadores de ducha: se puede elegir entre rociadores redondos, rectangulares o cuadrados, para que se integren mejor en el estilo del baño y se adapten a las dimensiones de la cabina de ducha. Por lo que a los materiales se refiere, el más corriente es sin duda el acero inoxidable, material que permanece inalterable al contacto con el agua, pero también el PVC, muy resistente a los cambios de temperatura y prácticamente inatacable por la humedad. También están disponibles rociadores de latón o aluminio en varios acabados, desde el brillante hasta el satinado, y algunos modelos de cristal, muy refinados y elegantes, ideales para la cromoterapia, dado que la variación de colores se difunde mayormente gracias a la transparencia del vidrio.

Instalación de los rociadores de ducha: ¿mejor los de pared o los de techo?

Seguramente el rociador de ducha de pared con brazo es el modelo más corriente. Instalarlo no resulta especialmente problemático, aunque hay algunos aspectos a tener en cuenta. El brazo debe tener una longitud que permita colocar el rociador en el centro de la cabina de ducha, y por tanto debe elegirse en base al espacio disponible; para un mayor confort, es preciso optar por modelos en los que el extremo de unión del brazo con el rociador en sí cuenta con una bisagra que permite una ligera rotación para orientar el chorro de agua en cualquier dirección.
En algunos modelos el brazo y el rociador son una pieza única, casi como una placa, y por tanto el chorro no puede orientarse, sino que permanece fijo. Estos modelos no son adecuados para cabinas de ducha de grandes dimensiones, mientras que en duchas de tamaño más reducido pueden ser una alternativa eficaz, estéticamente muy agradable. Una evolución de estos modelos son los rociadores de ducha de pared empotrados, también poco aptos para duchas de grandes dimensiones. Aunque no se han difundido mucho porque de hecho permiten poca flexibilidad por estar fijados en la pared, se caracterizan por un chorro en cascada muy agradable.
Lo mismo podría decirse de los rociadores de techo, siempre montados con brazo, por lo que es preferible elegir modelos con inclinación regulable, que en realidad son los más difundidos, para poder orientar el chorro de agua a voluntad. En este caso es importante la longitud del brazo, que debe elegirse en base a la altura de la cabina de ducha, de manera que la persona más alta de la familia también pueda ducharse cómodamente (se aconsejan al menos 20 cm por encima de la cabeza, y una altura media de 210 cm desde el plato de ducha).
En cambio, la solución estéticamente más agradable es el rociador de ducha de techo empotrado, depurado y minimalista, ideal para un baño de diseño contemporáneo, también es preferible desde un punto de vista funcional, puesto que garantiza mayor libertad de movimiento, además de reducir las superficies que hay que limpiar.

Los rociadores empotrados con accesorios y funciones extra

Los rociadores empotrados en el techo son los más corrientes y seguramente los primeros que se nos ocurren al pensar en un rociador. Son muy elegantes y refinados desde el punto de vista estético y les confieren a las cabinas de ducha una apariencia muy lineal y limpia, conforme a las tendencias contemporáneas de los muebles de baño.
Son los favoritos en los spas y en los centros de wellness, y a menudo están equipados con accesorios que completan la experiencia de bienestar. Es el caso del rociador de ducha con cromoterapia, dotado de iluminación integrada, o con aromaterapia, en el que un pequeño difusor difunde el aceite esencial con ciclos temporizados para evitar efectos adictivos. Para el hidromasaje es suficiente completar la instalación con unos cabezales laterales que pueden accionarse por separado según el efecto deseado.
Están disponibles en varias dimensiones y formas (rectangular, cuadrada, redonda). Para una correcta instalación, a menudo se necesita un falso techo, no solo para ajustar la altura, sino también con funciones de compartimento técnico en el que esconder los componentes de la instalación. ... Más ... less
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